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miércoles, 12 de febrero de 2014

POR SITUACIONES COMO ESTA YA DEBERIA ESTAR FUNCIONANDO EL CHARE DEL GUADALHORCE.-

FUENTE. DIARIO SUR

Los hospitales Carlos Haya y Clínico Universitario están cortos de camas por más largos que sean los argumentos dados por los gestores sanitarios en sentido contrario. Tratar de justificar que no hacen falta más camas, además de demostrar una miopía a prueba de gafas de culo de vaso, es falsear la realidad, que con su tozudez se encarga de quitarles la razón un día sí y el otro también. Porque una cosa es que en un momento determinado, y de forma puntual, esos dos centros hospitalarios se queden sin camas libres y otra, totalmente diferente, que escaseen tanto hoy como ayer y mañana. La situación se acentúa durante el periodo de alta frecuentación. Estamos en lo que en el argot hospitalario se denomina época de camas calientes, que no es el título de una película erótica española de las que tanto éxito tuvieron hace tres décadas, sino como se llama al estado en que no ha dado tiempo a que la cama se enfríe del cuerpo de paciente que la ocupaba cuando ya la calienta el siguiente enfermo. El problema de base es que Málaga capital necesita otro hospital sin más dilaciones ni proyectos que se queden en nada después de prometerlo todo. Mientras que no se aborde la construcción de ese imprescindible centro hospitalario, Carlos Haya y el Clínico continuarán en un alambre tan fino que unas veces se caerán por el lado derecho y otras por el izquierdo. El batacazo está garantizado.

La crisis ha sido la excusa perfecta para dejar morir de inanición al macrohospital antes de que naciera. Si no había financiación para esa iniciativa cuando las cuentas de la Consejería de Salud no eran rojas, ¿cómo lograrla con las arcas vacías de capital? Ahora bien, mal que les pese a algunos dirigentes, la capital malagueña precisa de otro hospital ya. Carlos Haya y el Clínico no dan más de sí. Han tocado techo. Llegado es el momento de que los que mandan en la Junta de Andalucía dejen de ver los toros desde la barrera, se tiren al ruedo y cojan el morlaco por los cuernos. Mientras tanto -que un hospital no se levanta de la noche a la mañana- hay que llevar a cabo una reforma integral de las urgencias de Carlos Haya. Hacer una obra de envergadura que permita ganar el espacio suficiente para ofrecer la atención que se merecen los pacientes, no un parcheo o un lavado de cara. No vale con echar balones fuera para conseguir dentro del edificio una ligera mejora. Esas urgencias no son de recibo para un hospital de tercer nivel como Carlos Haya. Los profesionales se esfuerzan todo lo que pueden y más, pero es imposible sacar agua de un pozo seco. El lugar donde se ubican es pequeño, obsoleto e impresentable; carece de intimidad y se asemeja más a una lata de sardinas que a lo que deben ser unas urgencias hospitalarias modernas, funcionales y confortables. Eso lo ve cualquiera que tenga ojos en la cara, señora consejera.

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Pacientes son tratados en sillones en las urgencias del Clínico por la falta de camas

ÁNGEL ESCALERA

Más de veinte enfermos aguardan de media cada día para ser ingresados en las plantas, denuncia el Sindicato de Enfermería

La saturación en las urgencias de los dos hospitales públicos de la capital se ha convertido en algo habitual. Ayer les tocó el turno a las del Clínico Universitario, según denunció el Sindicato de Enfermería (Satse). Así, dijo que hay pacientes que reciben tratamiento en sillones por la falta de camas para ser ingresados. Como ejemplo puso el de un hombre de 64 años que llegó a urgencias el domingo con una insuficiencia cardiaca. «Aun estando a cargo de cardiología, sigue esperando una cama sentado en un sillón», aseguró el Satse.

El sindicato indicó que la media de pacientes pendientes de hospitalización por día en la urgencias es de más de veinte. Las especialidades con menos camas libres son las de medicina interna, cardiología y oncología. «Actualmente, la dotación de camas de este hospital es insuficiente para dar respuesta a la demanda asistencial que requiere la población de referencia que tiene asignada, ya que las obras de remodelación y ampliación han inhabilitado 54 camas», señaló el Satse.

La situación de sobrecarga asistencial de urgencias se relaciona con la escasez de camas. Ese hecho hace que los pacientes aguarden más tiempo del que deberían en el área de observación. Esas demoras superan con frecuencia las 24 horas. Mientras que pasan a planta, «los enfermos están en dependencias habilitadas para estancias cortas, que no cuentan con el confort, calidez e intimidad que si tendrían en cualquier habitación de una planta. Los usuarios permanecen, incluso, sentados en sillones durante días, a pesar de su situación clínica», criticó el Sindicato de Enfermería.

A ese respeto, el Satse exige a las autoridades sanitarias, «ya que la situación es insostenible, que dote al hospital de los recursos materiales, técnicos y humanos necesarios para asegurar la calidad asistencial». A juicio de sindicato, «se están permitiendo actuaciones irresponsables y desorganizadas que ponen en riesgo la salud y la seguridad de los usuarios y de los profesionales del centro, al no tener habilitadas todas las camas existentes y contar con la plantilla adecuada para hacer frente a la demanda de la población».

El Satse subrayó que, a pesar de esas carencias, «los profesionales no cesan de prestar su atención a los pacientes con esmero y unas grandes dotes de humanidad, en un entorno que se convierte en hostil». Asimismo, denunció que hacen falta más contrataciones de enfermeros para dar una mejor respuesta a los pacientes en el área de urgencias.

Versión del hospital

Por su parte, fuentes oficiales del Clínico Universitario negaron la versión ofrecida por el Sindicato de Enfermería y aseguraron que ningún paciente ha aguardado tanto como dice el Satse ni ha estado en sillones a la espera de una cama. «Los enfermos que necesitan un ingreso hospitalario están acostados en camas en el área de observación y la asistencia que se les ofrece es la que necesitan en cada momento. Están perfectamente vigilados y asistidos», destacaron las fuentes.

Añadieron que el Clínico se encuentra en un periodo de alta frecuentación, etapa que se mantendrá aún unos días, pero sin que ello signifique que se dé una peor atención a los usuarios. «El hospital está preparado para afrontar este aumento de pacientes en urgencias. Todas las unidades de hospitalización se encuentran abiertas y funcionando a pleno rendimiento. No ha habido que suspender la actividad quirúrgica por falta de camas», recalcaron.

Asimismo, explicaron que ayer, a medida que fue transcurriendo el día, se dieron las altas suficientes para el ingreso en planta de los pacientes que permanecían en urgencias aguardando una cama libre. «Nadie ha esperado tantas horas como dice el Sindicato de Enfermería. Eso no es cierto», matizaron las fuentes oficiales del Clínico. Añadieron que en el área de policlínica los pacientes son tratados en sillones ergonómicos de procesos menos graves, en los que permanecen hasta que se les da el alta, ya que no precisan ser encamados en el hospital.

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