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miércoles, 5 de febrero de 2014

A BOCAJARRO. MEMORIA HISTÓRICA ESCOLAR DE CÁRTAMA.-

FUENTE. EL AGUIJÓN

A BOCAJARRO: “Memoria histórica escolar de Cártama”



Hoy en día los poderes establecidos  fabrican  y  expenden a través de los medios políticamente sectarios (que son la generalidad) lo que pudiéramos llamar, con propiedad, una incultura populista ad hoc como vil sucedánea de la auténtica cultura, para consumo alienante popular, en beneficio de las castas políticas, lo que explica la indiferencia del pueblo ante tanto desmán gubernamental e institucional.

Situaciones como las que España y sus pueblos padecen hoy no se fraguan en un día; la génesis viene de lejos y merece una sucinta reflexión: Muerto Franco, los franquistas se hicieron el harakiri y depositaron el poder en los partidos de todo pelaje que, de inmediato, por inercia empática con el anterior sistema (aunque según el refrán siempre  segundas partes fueron peores) se erigieron en una partitocracia, o sea, “una dictadura de los partidos sobre el resto de los poderes del estado: Legislativo y  Judicial”; designio sobre el que eufóricamente y sin rubor el entonces vicepresidente del gobierno, Alfonso Guerra (el del ”hermanísimo” Juan), proclamó: “¡¡Montesquieu ha muerto!!”, lo que equivalía a afirmar: “Hemos matado la  democracia, y ya con sólo idiotizar al pueblo, somos señores feudales de la nueva era, sin nadie que nos controle y objete...”. Como se ha desarmado intelectualmente al pueblo nos lo viene diciendo, año tras año, el informe Pisa de la UE sobre el nivel lectivo a que han retrotraído a los españoles.   

A los mandamases de todos los tiempos (pero en los actuales, y mal llamados democráticos, de forma sobremanera exacerbada) no les ha interesado nunca que el pueblo tenga un nivel cultural humanista adecuado y suficiente como para criticar objetivamente sus malos pasos. Temen a la crítica razonada, nacida de una sociedad culta, sin caer en la cuenta de que la crítica, en política, pule al igual que la lima hace con la madera embastada. Montesquieu, precisamente, sentenciaba: “El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor. Ahora bien, ciñéndonos a Cártama, es deplorable ver a hombres -que no conocen mínimamente la historia- enseñar enfática y pontificalmente  historia a los demás, demostrando una flagrante desfachatez.

Amén de contar con los medios de comunicación de masas para tan nefasto cometido contra la inteligencia popular, tienen bajo consignas a los fanáticos y sectarios afines al  partido (da igual cual), elegidos entre los más pedantes, y aunque no muchos, sí resultan  insidiosamente aspaventosos al infundir, casi impositivamente, las directrices recibidas de “arriba”, en lo relativo a la cultura que deben procurar rumie el pueblo en que se desenvuelven. A veces, si no fuera por su gravedad social, resultaría una pechá de reír ver a estos ciudadanos decir incongruencias históricas de su propio pueblo, y no digamos de la Historia de España.

No hay nadie capaz de concretar a ciencia cierta a qué llaman estos prójimos progres (esto sí que es paradójico e histriónico) cultura; pero eso es lo que tenemos y lo que nos espera en un futuro a la vista en lontananza.

Todo lo dicho viene a pelo porque hace pocos  días se ha insertado en facebook una fotografía de la conformación arquitectónica del Colegio Público “Nuestra Señora de los Remedios”, de Cártama, de finales de los años setenta del pasado siglo, que ha suscitado comentarios y juicios de valor -a nuestro entender temerarios-  emitidos por  personas que, en aquel entonces, posiblemente ni siquiera habrían nacido.

Tanto la gran historia como la pequeña y la intrahistoria de los pueblos y de las personas que la hacen, merecen un respeto y un rigor en la calificación de cada una -y mucho más si ya murieron- absolutamente serias, responsables y prudentes y, en todo caso, caritativas. Sucede actualmente con excesiva frecuencia, y debido a una mala interpretación del sacrosanto derecho a opinar que, al hacerlo estos señores de marras, no se atienen a freno moral ni justicia mínima. Ello es fruto de la incultura imperante, o del falso concepto sobre lo que realmente es cultura.

En dicha  fotografía aparecen, amén del grupo escolar “Nuestra Señora de los Remedios”, los bloques de viviendas sociales o “protegidas”, construidas a finales de los años cincuenta del pasado siglo (creo recordar), realizadas por los Sindicatos Verticales de la época. Indudablemente son casas pequeñas y propias (aunque aún están  habitadas) de una época en la que apenas se iba saliendo de la inmensa pobreza de posguerra que los historiadores serios e imparciales tienen ya definida en miles de libros. Sea como fuere el momento político, ello no concede derecho, a quienes han comentado esta parte de la fotografía, a calificar a los alarifes y trabajadores que realizaron las obras, meros currantes del pan de cada día, con los apelativos más duros, soeces, zafios y peyorativos -a nadie se alude por su nombre, sino por el mote denigrante- que quepa concebir, al analizar la historia de un pueblo y a las personas que la protagonizaron. Y se da el caso de que estos prójimos pasan por ser los nuevos adalides culteranos del pueblo a que antes nos referíamos: gente que ni siquiera han oído hablar del teorema de Pitágoras, ni de Homero, ante los que el pueblo, como hemos explicado, se encuentra intelectualmente inerme.

Pero, al llegar hasta aquí, procede preguntarse: ¿qué es cultura? Su base insoslayable está en la escolarización de calidad. La escuela es la fábrica germinal de la cultura de los pueblos, y la riqueza de éstos es directamente proporcional a la cultura de las personas que lo conforman. Según Pío Baroja,  “desde un punto de vista práctico la cultura (la cultura es base de la conducta empírica de los seres humanos y de los pueblos) tiende a producir una idea general de la ciencia, de la moral y del arte que sirva de orientación y de guía en el mundo de las posibilidades de la vida”. Además de ello, la cultura, o sabiduría, es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad, pero se convierte en un apoyo de la adversidad personal y de los pueblos si en la sabiduría no ocupa un lugar preeminente LA VERDAD.  

Este rosario de desafueros ha situado a España en una crisis integral, imposible de solucionar con el actual sistema. La corrupción es ya sistémica e invade todos los resquicios de la sociedad. Los políticos se han arrogado toda clase de privilegios: sobresueldos, jubilaciones chocantes con las que percibe el ciudadano común, inmunidades judiciales más o menos embozadas, sindicatos verticales de facto al ser subvencionados que encima roban activos de los trabajadores a los que dicen representar y defender, mordidas escandalosas, inversiones innecesarias para a su sombra hacer el agosto personal, engaños, promesas falsas, embustes sistemáticos, y una larga lista que está en la mente de todos.

Y ahora, entremos en la realidad de verdad, muy sucintamente por la limitación de espacio,  la Escolarización en Cártama.

                                         EL GRUPO ESCOLAR

Dejamos atrás (habrá ocasión, D.m, de glosarlas otro día) aquellas escuelas nacionales ubicadas en casas alquiladas: la de Don Francisco Rubio, la don Francisco Romero y, en el mismo domicilio, otra de niñas, regida por la esposa de éste, Doña Mercedes y, la de Doña Isabel, de niñas, en la Plaza. Vamos, pues, al Grupo Escolar situado en los terrenos llamados “Era de Ramoliche”, propiedad de la madre de José González Marín, quien los cedió al pueblo para tal fin.

En el año 1.945 fue nombrado Gobernador Civil de Málaga, el notario Manuel García del Olmo, que antes había sido gobernador de Almería quien, a principios de los años cincuenta, cediendo a las constantes presiones de su amigo José González Marín, gestionó el primer Grupo Escolar que tuvo Cártama, el cual se ubicó en los terrenos antes aludidos y que a tal efecto cediera la madre del rapsoda cartameño, a donde fueron trasladadas la mayoría de las escuelas ya citadas, aunque no todas por lo limitado del nuevo establecimiento lectivo. A partir de los primeros años de la década de los sesenta, siendo Director Escolar, José García Pérez, a mi juicio el mejor que ha tenido Cártama, se dota al Grupo de nuevas unidades, y los maestros estrenan las viviendas que poco tiempo antes se habían construido cabe el propio Grupo Escolar.

Cuando José García Pérez (único Director de carrera que hubo en Cártama) fue nombrado director del emblemático Grupo Bergamín, de Málaga, se hace cargo del citado Grupo Escolar de Cártama, el veterano maestro de la época de García Pérez, Juan Torres, quien en los primeros años de los ochenta, desesperado ante la desidia del Ayuntamiento de Cártama, en cuya corporación había cuatro maestros, incluido el primer teniente de alcalde, recurre a este cronista -en virtud de nuestra amistad y por ser padre de alumno- y me cuenta las perjuicios que se le está irrigando a la colonia escolar por el enfrentamiento total entre el Alcalde, José Escalona, y el Delegado de Educación y Ciencia, Juan Pérez Iruela, quien, por vivir aún, puede dar testimonio de lo que voy a contar en la SEGUNDA PARTE de este memorándum, de lo que dan idea avanzada los artículos que a continuación se reproducen, siguiendo las pautas de este escribidor de no decir nada que no esté sustentado en un documento irrebatible.

También por razón de espacio dejo el resto de fotografías para la segunda parte.







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