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viernes, 17 de febrero de 2012

EL BLAS INFANTE ISLÁMICO.-

Por Juan Andrés Vera.-


A unos días de conmemorar la festividad de nuestra comunidad autónoma, Andalucía, está bien recordar la relación del padre de la patria andaluza, Blas Infante Pérez, con el Islam.

Aunque son muchos los escépticos de que esta relación de Blas Infante fuera más allá de una inquietud intelectual, otros tantos documentan y fundamentan, que esa inquietud fue toda una metamorfosis personal, algo incómodo de asimilar incluso en nuestros días.

En todos los aspectos, este notario de Casares, perteneciente a la burguesía andaluza, fue un revolucionario.

En la búsqueda de esa identidad andaluza, Blas Infante se remonta a la época de Al-Andalus, para dar al pueblo andaluz el orgullo y la identidad perdida y como un instrumento para su liberación.

Blas Infante estudió a fondo el Islam y el Corán, así como las Ibadas. Dominaba el árabe, imprescindible para poder leer el libro sagrado sin traducciones ni interpretaciones.



Esa búsqueda le lleva a Agmhat, una pequeña localidad cercana a Marraketch donde se encuentra enterrado Al-Mutamid, el último rey de Sevilla.

Muchos ven en esta visita, el punto de reconversión de Blas Infante. La comparan con su hayy personal, basándose en lo que recogen sus manuscritos. Otros sin embargo, ven sólo un viaje cultural o turístico, otro intelectual más cautivado por el icono y el mito de Al-Andalus.

En Agmhat con Omar y Beni
El hecho es que el 15 de septiembre de 1.924, Blas Infante llega a la tumba del último rey de Sevilla, allí le rinde homenaje de una manera muy particular, dando siete vueltas a la tumba en sentido contrario a las agujas del reloj, ritual semejante al que se realiza en la Meca alrededor a la Kaaba.

En 1.992, la Universidad de Islamabad, edita un libro titulado “El resurgimiento del Islam en Al-Andalus”, y basado en el libro del Dr. Kettani, en este libro se relata como Blas Infante realiza la Shahada en una pequeña mezquita de Agmhat, adoptando el nombre de Ahmad y abrazando así la religión musulmana, testigo de este hecho fueron Omar Dukali y Beni-Al-Ahmar.


Dar-Al-Farah
Ya en la península, Blas Infante continúa con su interés en rescatar la cultura andalusí, da clases de árabe en el Alcazar de Sevilla, crea dos Centros Andaluces, así como una revista “Amanecer”, editada en castellano y árabe. Pidió al gobierno la entrega de la Sinagoga de Toledo a la comunidad Hebrea y la mezquita de Aljama de Córdoba a la islámica, e incluso inicia una campaña a favor de la construcción de una mezquita en Sevilla. Nuestra actual bandera andaluza, fue diseñada por Blas Infante con los colores verde Omeya y blanco Almohade, periodos de máximo esplendor en Andalucía según Infante. Recordamos que el verde es el color del Islam. Llegó incluso a diseñar y decorar su casa de Coria del Rio, la Dar-Al-Farah.

Bandera de Arabía Saudi con la Shahada

Sea verdad o no, ni antes ni ahora, nuestra sociedad esta preparada para asumir que Blas Infante fuera musulmán, sobre todo, después de haberlo iconizado de tal forma. Habría que estudiar a fondo las obras inéditas del padre de la patria andaluza para saber un poco más de este revolucionario, adelantado a su tiempo, y con una visión muy particular de Andalucía, que todavía, en nuestros tiempos, nos podría sorprender.

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