![]() |
| PULSAR PARA AMPLIAR |
Luego de terminar, en mayo de 1.949, el sexto curso de Bachiller en el Colegio de los Hermanos Maristas de Málaga, durante el verano del mismo año hube de preparar para aprobarlo por libre en Instituto, el séptimo curso en la Academia del célebre profesor (maestro) y erudito malagueño, don Manuel Laza Palacio, autor de importantes y afamados libros de temas históricos y arqueológicos, y, descubridor y estudioso de la Cueva del Tesoro del Rincón de la Victoria, o del Higuerón, en cuyas prospecciones, junto con otros condiscípulos, tan “locos” todos como el maestro, entramos varias veces en el antro prehistórico a arrastraculo, descolgándonos, como si fuéramos avezados espeleólogos, por el estrecho boquete de acceso, valiéndonos, para ello, de un cordel de pita atado por una punta al tronco de un almendro (¡Dios que edad!), cuando aún no habían vaciado la enorme cantidad de tierra depositada en el interior por los arrastres pluviales a lo largo de milenios. El reducido hueco que dejaba la tierra acumulada, lo recorríamos unas veces de pie y, otras, también a arrastraculo provistos de linternas, sin más cascos ni otras martingalas ad hoc, entonces no habituales.








